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Análisis Assassin’s Creed IV: Black Flag

Fiel a su cita anual, Ubisoft repite la fórmula que tanto dinero le está reportando con la cuarta parte de Assassin’s Creed (sexto juego) y aprende de los errores cometidos en la decepcionante tercera parte del año pasado, en la que mucha gente se bajó del barco de la saga (nosotros los primeros). Un producto lleno de fallos y carente de alma, por no hablar de esa alarmante falta de ritmo o de un personaje principal tan confundido como los diseñadores –no en vano, han salido a la luz recientemente las penurias que vivieron los desarrolladores de hasta cinco estudios de distintas ubicaciones, y con distintos horarios, donde ellos mismos sabían de primera mano la deficiente calidad del juego–.

Assassins Creed IV Black Flag Screenshot

Ambientado esta vez en el Caribe de principios de siglo XVIII y salpicado como de costumbre de eventos, lugares y personajes históricos, el juego se aleja un poco de la esencia de la franquicia para explicarnos una bonita historia de piratas y corsarios con ligeras reminiscencias a Piratas del Caribe. Esta nueva aventura nos pone en la piel de Edward Kenway, abuelo del anterior asesino Connor, siempre bajo el control en primera persona de un protagonista anónimo (nosotros) en las instalaciones de Abstergo Entertainment, ahora dedicada también a la producción de entretenimiento audiovisual basado en la memoria de Desmond Miles.

Edward es un truhán que, aburrido de su vida en Inglaterra, deja atrás a su esposa para surcar los cálidos mares del Caribe y hacerse con un buen botín con el que volver a casa. Siguiendo el aroma del oro y el ron, usurpa la identidad de un asesino y no tardará en verse envuelto en la eterna batalla entre asesinos y templarios (ya os podéis imaginar en qué bando acabará luchando), y en la búsqueda de un lugar sagrado llamado el Observatorio. Nuestro protagonista es un pirata que poco tiene que ver con la hermandad de asesinos, pese a tener la Vista de Águila porque así son los genes, y cuya única motivación es saquear botines y beber sin importarle nada más.

Assassins Creed IV Black Flag Screenshot

Ubisoft Montreal ha tomado buena nota del desarrollo sosegado de su anterior trabajo (aburrido a más no poder) y vuelve a reencontrarse con esa fórmula que tan bien funcionó en las andanzas de Ezio Auditore. El juego empieza a lo grande y logra mantener el interés del jugador durante toda la aventura con un desarrollo realmente divertido y multitud de tareas por hacer.

En el juego tenemos tres ciudades principales: Kingston, La Havana y Nasau, en las cuales el juego se mantiene fiel a las pautas marcadas por los anteriores títulos de la saga y será lo más parecido a como lo conocemos hasta ahora: persecuciones por los tejados, asesinatos sigilosos, investigaciones en la sombra, búsqueda de cofres o fragmentos de Animus, etc. Sin embargo, el juego ha perdido la arquitectura y verticalidad que proporcionaban lugares como Florencia o Roma para volverse más horizontal (y también mucho más amplio), creando un “problema” a la hora de recorrer los entornos que han sabido solventar muy hábilmente con el viaje rápido entre atalayas.

Assassins Creed IV Black Flag Screenshot

Más allá de estas ciudades encontramos un enorme mar por el que navegar, repleto de islas por investigar, animales que cazar, zonas por bucear, barcos por hundir o fortalezas por conquistar –estos últimos mediante un genial sistema de combate–.  Ahí es donde entra en escena el otro gran protagonista de esta aventura, el Jackdaw. Un velero que nos agenciamos para convertirlo en nuestro hogar y con el que surcar las peligrosas pero preciosas aguas tropicales al tiempo que vamos conquistando territorio marítimo derrocando fuertes y entreteniéndonos con un sinfín de actividades.

Resulta sorprendente lo bien que han encajado toda esta parte marítima al juego. Han sabido capitalizar el único elemento salvable del anterior título de manera que no solo resulta divertido navegar durante incontables horas por el mar, sino que han logrado que prefiramos aparcar la aventura para perdernos por las islas y aguas caribeñas en busca de tesoros escondidos o asaltando navíos de guerra para evolucionar nuestro barco y su aspecto físico –es muy difícil resistirse a cualquier actividad secundaria que aparezca en el camino–. Para ello se han apoyado en un control de lo más sencillo que huye casi por completo de cualquier atisbo de realismo: acelerar y frenar, junto con unos giros que parecen derrapes (igual que en la película Battleship de Rihanna) y el uso de una herramienta tan útil como es el catalejo, lo cual evocará en ese recuerdo del Mascarón Rojo de The Legend of Zelda: Windwaker. Todo muy sencillo, que no simple, para que no perdamos tiempo en molestos aprendizajes de pilotaje y vayamos directos a lo que de verdad importa: divertirse y disfrutar de esa navegación y de todos los minijuegos que nos proponen.

Assassins Creed IV Black Flag Screenshot

Dependiendo del lado del barco al que miremos usaremos unos cañones u otros. Controlar la velocidad del barco es vital para posicionaremos de la mejor forma posible para atacar y sortear los cañones o las envestidas rivales. Al ganar la batalla podremos asaltar el barco (con el mismo combate de siempre), donde después de matar a los oficiales y azotar nuestra bandera, este pasará a nuestra propiedad, pudiendo usarlo para reparar nuestro Jackdaw, reducir la notoriedad en los mares o usarlo para nuestra flota. Entre batallas podemos acceder a nuestro camarote para dirigir a nuestros barcos en unas sencillas batallas estratégicas que asegurarán las rutas por las que se moverá nuestra flota (con posibilidad de gestionarlo a través de nuestras tablets mediante la Companion App) y obtener ron y azúcar, para vender y obtener dinero, o madera, metal y tela para mejorar nuestro barco, algo esencial si no queremos acabar hundidos en el fondo del mar.

El sistema de combate cuerpo a cuerpo sigue adoleciendo del mal endémico de la saga en que los enemigos nos atacan por turnos, al contrario de lo que sucede en la saga Arkham, por ejemplo. Estas siguen basándose en las contras, simplemente hay que tener en cuenta qué tipo de enemigo nos ataca y controlar bien el timing. Asimismo, se mantienen las clásicas hojas ocultas (usadas de forma tan natural por nuestro protagonista sin formación alguna), ideales para el combate entre las sombras, las bombas de humo (por suerte han erradicado todo ese absurdo conglomerado de fabricación de bombas de escasa utilidad) y han añadido el trabuco (la clásica pistola usada por los  piratas) y la útil cerbatana (en sustitución del arco, los cuchillos o la ballesta) que nos permite lanzar dardos somníferos o venenosos.

Assassins Creed IV Black Flag Screenshot

El proceso de caza se ha simplificado considerablemente volviéndose mucho más ágil y directo gracias a la eliminación de los cebos y las trampas que hacían esa tarea de lo más soporífera –ahí tiene mucho que ver la influencia que el maravilloso Far Cry 3 ha tenido en este aspecto–. Ahora tan solo hay que apuntar y disparar (o acuchillar) para obtener la piel del animal con la que mejoraremos los atributos de nuestro personaje. Lo mejor de todo es que es una tarea absolutamente optativa, puesto que si no queremos perder tiempo cazando bastará con tirar de talonario e ir a comprar las pieles a la tienda. También en alta mar nos encontramos con animales que cazar, tales como ballenas, tiburones y todo tipo de fauna acuática, un proceso algo distinto para el cual nuestro protagonista se subirá a una barca armado con un arpón con el que deberemos demostrar nuestra puntería si no queremos terminar ahogados o devorados.

Tampoco hay que olvidar las andanzas en el presente, puestas en el juego únicamente como contexto y para dejar claro que esto es un Assassin’s Creed. Pequeñas tareas de hacker con minijuegos al más puro estilo Frogger que nos llevan a conocer más datos relacionados con la saga e incluso de las aventuras de Aveline de Grandpré (del interesante Liberation). Ubisoft ya ha decidido prescindir de cualquier historia del presente, pues con Desmond Miles fuera de juego, solamente existen nexos difusos con las andanzas de Altaïr, Ezio y Connor, y los “malos” de Industrias Abstergo ahora se dedican al entretenimiento audiovisual.

Assassins Creed IV Black Flag Screenshot

A nivel técnico, el juego ha sido diseñado para las “viejas” consolas 360 y PS3, con el uso del ya clásico motor gráfico de la saga Anvil Next (con las típicas mejoras para la ocasión). El juego luce fantásticamente bien y el romanticismo de la época ha sido capturado de una forma brillante en los preciosos y bellos parajes tropicales, cuyos colores vibrantes y contraste entre luz y sombra hace destacar más que nunca el sublime trabajo de iluminación. Entornos selváticos por los que moverse, construcciones rocosas, profundidades marinas practicables, tres grandes ciudades con su propio estilo, un océano con sus efectos climáticos; todo está perfectamente ambientado y homenajea a todo el género pirata como nunca antes se ha visto.

En consolas de nueva generación no existe un salto gráfico espectacular (esto lo esperamos en el próximo Assassin’s Creed: Unity) pero sí un nivel de detalle bastante mayor y un rendimiento mucho más holgado. Detalles como el movimiento de hojas y arbustos al ser atravesados por nuestro protagonista, las partículas de lluvia, el excelente nivel de realismo del agua y el mar, o una mayor distancia de dibujado (eliminando la molesta neblina presente en las viejas consolas), solo están presentes en PS4 y Xbox ONE, por no mencionar el nivel de texturizado, la iluminación o esos fantásticos 1080p (aunque en ONE son escalados). Otro detalle importante es el uso del mapa en PS4, tremendamente cómodo mediante el panel táctil del mando.

Assassins Creed IV Black Flag Screenshot

El apartado de sonido es notable, con una banda sonora a la altura de la franquicia pero dejándose influenciar por esa esencia de Piratas del Caribe (algo que le viene como anillo al dedo) y un buen nivel de doblaje que nuevamente se ve enturbiado por esas molestas pérdidas en la traducción, durante el juego, al cambiar de repente las voces al inglés. Pequeños descuidos que bajan enteros a un apartado realmente bueno. Por otra parte, encontramos otros detalles verdaderamente memorables, como escuchar a nuestra tripulación cantando viejas canciones bucaneras mientras navegamos (con posibilidad de cambio de melodía como si de la radio de un GTA se tratase). Momentos impagables que logran llegar a nuestros corazones y amenizar nuestros trayectos marítimos –además de poder cazar nuevas partituras (llamadas salomas) repartidas por todo el mapeado para añadir al repertorio de nuestra tripulación–.

Por último, el modo multijugador mantiene la misma esencia del gato y el ratón de las últimas tres entregas en la que debemos asesinar a nuestro objetivo camuflándonos entre la multitud. Esta modalidad sigue corrigiendo fallos y reequilibrando armas y ventajas, e introduce un nuevo modo llamado GameLab con el que podemos crear nuestras propias sesiones de juego en base a unas reglas que nosotros mismos diseñemos. Un aspecto muy continuista con el mismo patrón jugable de los últimos cuatro años y con la destacada ausencia de la mayor atracción de este Black Flag: las batallas navales. Una modalidad para 8 jugadores que encantará a los fans más incondicionales y aburrirá a otros tantos por esa falta de creatividad.

 YouTube Preview Image

El más completo, variado y divertido Assassin’s Creed, con permiso de Brotherhood
La historia y el universo en el que se basa: los piratas
Maravillosa recreación de toda esa época de piratas y corsarios del Caribe de s. XVIII
La parte marítima, con una brutal recreación del agua y unas batallas navales simplemente geniales
Los cánticos de nuestra tripulación
Un producto largo y ambicioso, con multitud de contenido

La IA enemiga sigue siendo mejorable
Escasa innovación
Ausencia de batallas navales en el multijugador

Nota Analisis Assassins Creed IV Black Flag

VALORACIONES

Es innegable que la franquicia necesita reinventarse, ya son demasiados años repitiendo la misma fórmula sin apenas variaciones, convenciones de diseño que el estudio parece no poder apartarse. Sin embargo, este Black Flag consigue reunir lo mejor de toda la saga en un producto tremendamente divertido con una puesta en escena y unos valores de producción realmente extraordinarios. El juego consigue transmitir toda la esencia del Caribe del siglo XVIII y esas aventuras bucaneras: piratas ebrios de ron, cofres y tesoros escondidos bajo el mar, islotes con palmeras, duelos a espada, espectaculares batallas navales, abordajes, etc. Todo ello bajo el contexto de esa eterna batalla entre templarios y la hermandad de asesinos.

No os dejéis influenciar por la decepcionante entrega del año pasado, pues estamos ante uno de los mejores y más completos sandbox que hemos podido ver. No podemos afirmar a ciencia cierta si este es el mejor juego de la saga, ahí tenemos al maravilloso Brotherhood, pero sí asegurar que es el mejor juego de piratas jamás creado. Un producto que homenajea a esta temática como ningún otro.

Si la función de un juego es la de entretener y divertir, Black Flag logra matrícula de honor. Sin duda la mejor opción para estrenar las consolas de nueva generación, mucho más recomendable que jugarlo en Xbox 360 o PS3, y todavía más en las consolas de SONY al traer un par de horas adicionales en misiones para la campaña.

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Acerca del Autor

Técnico informático titulado y veterano jugón desde tiempos ancestrales. Empezó sus andanzas con un MSX SONY HIT-BIT que le regalaron sus padres a la temprana edad de 6 años y la Atari de su primo. Posteriormente vinieron la NES, con la que pasó sus mejores momentos junto con su hermano, SuperNes, MegaDrive, N64, Dreamcast, etc., hasta las actuales de nueva generación (PS3, 360 y Vita). Administrador de esta humilde morada y coleccionista enfermizo de videojuegos retro

5 Comentarios

  1. vinako March 31, 2014 a las 2:23 pm

    Al final voy a tener que comprarmelo… Gran analisis Clark.

    • Clark April 1, 2014 a las 7:46 am

      Es que todavía no entiendo cómo no lo tienes aún, amigo Vinako.
      Es de los mejores Assassin’s, a la altura del maravilloso Brotherhood. Y te lo dice uno que se bajó del carro de la saga con la mierda infame del año pasado. Yo mismo me dije que no volvería a caer en esta saga, pues estaba profundamente decepcionado. Y mírame ahora 😉

      • Berzerker July 26, 2015 a las 1:45 am

        No entiendo, no es un assassin’s creed bueno pero si un juego bueno. El 2 es el mejor de la saga en los mas objetivo puesto que innovo mas

  2. Dani April 2, 2014 a las 9:18 am

    Aquí otro al que le decepcionó la aventura de Connor. Eso parecía que nunca empezaba, todo muy lento y venga tutoriales.
    Este lo cogí con miedo y me encontré con una grata sorpresa. Un señor juegazo. Todo lo que te invitan a hacer es divertido y no se hace pesado en ningún momento.

    Grandioso análisis amigo Clark, enhorabuena

  3. Urdnot April 16, 2014 a las 9:03 am

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