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Análisis The Last of Us

Con la nueva generación asomando la cabeza y con unas consolas que, supuestamente, necesitan un cambio, resulta sorprendente como todavía haya estudios que le saquen partido a un hardware “desfasado”. Pero lo que todavía resulta más sorprendente, a la par que admirable, es como SONY está despidiendo a su consola, con títulos de la talla de God of War: Ascension, The Last of Us, Beyond: Dosalmas, The Puppeteer o ese Gran Turismo 6 para final de año, que todavía le siguen sacando jugo a nuestra querida Playstation 3. Una práctica que ya hiciera con Playstation 2 y PSX, sin dejar tirado al usuario como sí ha hecho Microsoft con Xbox y Xbox 360 o Nintendo con Gamecube y Wii.

Naughty Dog se ha ganado el corazón de todos los usuarios de PS3 con las maravillosas andanzas de Nathan Drake, el buque insignia de la consola de SONY. No es nada descabellado afirmar que es una de las tres desarrolladoras más en forma de la actualidad y probablemente la única que ha sabido extraer el máximo partido posible a la enrevesada pero compensadora arquitectura de PlayStation 3. Una compañía que ha ido madurando a lo largo de su historia (sobretodo desde su adquisición por SONY hace 12 años) y que ha demostrado gran solvencia en cada generación con obras como Crash Bandicoot, Jak & Daxter o el mencionado Uncharted.

The Last of Us Screenshot

El título que nos ocupa en las presentes líneas no creo que necesite presentación. The Last of Us nos presenta una aventura por la supervivencia en un futuro apocalíptico que bien podríamos catalogar en un nuevo subgénero llamado Survival Action, con tintes de otras obras como Resident Evil, Silent Hill o Manhunt, y una clara inspiración en la novela de Cormac McCarthy, The Road. Una jugabilidad realmente exquisita que rescata conceptos olvidados y se aleja de lo visto en Uncharted (quien se espere un calco de las aventuras de Nathan se llevará una decepción). En resumidas cuentas, una de las mejores obras que ha creado Naughty Dog, por no decir la mejor.

El juego nos presenta a Joel y Ellie, dos supervivientes de un mundo devastado por una infección proveniente de la misma naturaleza que convierte a los humanos afectados en peligrosas criaturas que suponen una gran amenaza para los demás. Joel es un hombre que lo ha perdido todo y se ha visto empujado a hacer lo que sea por sobrevivir. Está deshumanizado y no piensa en lo que está bien o mal, sino en lo que debe hacer para sobrevivir, sin importar las consecuencias. Por razones que no podemos desvelar, debe cumplir el encargo de llevar a Ellie, una niña de 14 años que no ha conocido el mundo antes de la epidemia, fuera de la zona de cuarentena hasta las manos de una organización secreta llamada Luciérnagas. Un camino que les llevará a cruzar todo el país y hacer frente a criaturas infectadas y otros humanos cuyo objetivo es sobrevivir a cualquier precio. Una historia de supervivencia donde la tensión, la violencia, la desesperanza y la ruptura de la esencia de cada personaje se va haciendo cada vez más profunda e irreversible en una espiral donde lo único que sobrevive, sobre la cordura y la bondad, es ese lazo entre los dos protagonistas, una relación entre un padre y una hija.

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The Last of Us no cuenta una historia de zombies, de hecho ni se explica como empezó todo, sino la historia de dos personas de mundos opuestos que se ven obligadas a convivir para sobrevivir en este nuevo entorno hostil y devastado dónde decir que impera la Ley Marcial es quedarse muy corto. No somos ningún superhéroe ni tampoco un fortachón con una armadura capaz de aguantar una tormenta de balas, sino un superviviente con una adolescente al lado -que sabe cuidarse bien e incluso nos echará una mano en algunos compases- que deben abrirse paso en este nuevo mundo lleno de saqueadores sin escrúpulos que no vacilarán en pegarte el palo y dejarte en la cuneta, e infectados que irán directamente a la yugular en cuanto se percaten de nuestra presencia. Un título con un ritmo más pausado dónde la paciencia y un concienzudo estudio del entorno serán nuestras mejores bazas, y dónde salir corriendo y esconderse no es de cobardes sino de lógica.

Asimismo, el juego consigue una vinculación emocional del jugador con los personajes, algo que no todos los juegos son capaces de lograr. Resulta muy fácil empatizar con estos personajes tan bien trabajados, a los que se ha dotado de una magnífica profundidad, y aprender más sobre ellos. Ahí entran en escena unos geniales diálogos opcionales con Ellie, cuyas acciones en momentos de descanso resultan de lo más reales y que no es habitual ver en otros productos: nuestra jovencita hará la curiosa abriendo cajones, se atará las zapatillas, se sentará a esperar moviendo las piernas, empezará a canturrear o simplemente a mirar el paisaje de ese nuevo mundo que apenas conoce, entre otros muchos detalles que os sorprenderán de sobremanera.

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Pocas veces se enfatiza tanto en la narrativa, escrita con un gusto exquisito dicho sea de paso, y lo cierto es que esta fusión entre estructura, guión, diseño y presentación crean una simbiosis sencillamente perfecta. La tensión y la angustia están a la orden del día y crean momentos magistralmente logrados que nos trasladan esa sensación que hacía tiempo no veíamos, momentos en los que no quieres soltar el mando. Compases que, linterna en mano, oiremos pasos o chasquidos sin saber exactamente de dónde vienen, con sobresaltos y carreras para no ser alcanzados. En definitiva, situaciones extremas que nos recuerdan que en un mundo devastado y con una sociedad al borde del apocalipsis, absolutamente desquiciada y dónde solo vale el “sálvese quien pueda”, no podemos confiar en nadie más que en nosotros mismos y cualquiera de nuestras acciones estará justificada por el mero hecho de nuestra supervivencia.

Evidentemente tenemos las típicas armas de fuego, aunque la propia idiosincrasia del juego no se presta a ellas. En la mayoría de ocasiones será trascendental usar el sigilo, las armas cuerpo a cuerpo (que se desgastan, por cierto) o incluso a puñetazo limpio, sobretodo en niveles de dificultad superiores, pues normalmente estaremos en inferioridad de condiciones y entrar en una escaramuza casi siempre acaba mal. Es más, el juego nos encamina a ello con distintos recursos como el entorno y sus recovecos (lanzando objetos para atraer a los enemigos a un determinado punto), un modo escucha (sacado del mismo Arkham Asylum) en el que podemos localizar a los enemigos que estén cerca (con total libertad para usarla o no, pues se puede desactivar) o ese áspero control de las propias armas. Puede que esto último sea criticado, sin embargo es una decisión acertadísima para aportar un poco de realismo a la aventura, pues no todo el mundo ha nacido con las dotes para el disparo (en esta aventura nuestro protagonista vence con esfuerzo a cada enemigo).

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Si hay algo que siempre agradecemos es la gestión clásica de la salud, los “botiquines” de toda la vida para curar nuestras heridas. Aquí las balas y los mordiscos de un chasqueador (el infectado ya entrado en una fase avanzada de mutación) matan, y no te curas descansando en una esquina unos segundos. Hay que medir perfectamente cuando usar cada bala porque el juego nos recuerda que en un mundo devastado dónde impera la ley de la supervivencia, la munición es un bien escaso. Una jugabilidad que parece haberse olvidado en los tiempos que corren y, lo más importante, que nos enseña a valorar cada uno de estos recursos y a fabricar nuevos con suministros que encontramos. Ahí entra en escena la exploración para encontrar materias primas para fabricar nuevas armas y botiquines, indispensables para superar la aventura.

Estas son precisamente sus principales virtudes, ese toque de realismo del que carecen la mayoría de juegos de este estilo y esa variedad para abordar las distintas situaciones, pese al lineal desarrollo del juego, dónde siempre se nos incita a improvisar continuamente y premiarnos por nuestra creatividad. La sensación de que cada enfrentamiento y cada partida son distintos es algo indescriptible y que debéis experimentar.

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La gestión del inventario es de las más cómodas y accesibles que hemos visto, aunque también es cierto que no existe una gran variedad de ítems y, por consiguiente, de objetos que podamos crear. También podemos mejorar nuestro armamento en determinados puntos (unas mesas de taller) gracias a unas piezas que vamos encontrando y a unas cajas de herramientas que nos darán acceso a nuevas mejoras que implementar. También podremos potenciar los atributos de nuestro personaje gracias a unas píldoras que deberemos rebuscar por el escenario, permitiéndonos ampliar el radio de escucha, mejorar la salud o el pulso a la hora de apuntar, entre otros.

Tampoco faltan a la cita los típicos coleccionables repartidos muy hábilmente por el escenario en forma de cómics para Ellie, documentos de supervivientes, placas de luciérnagas caídos en combate o notas de voz. Todo esto para aportar más variedad a una trama que nos mantendrá enganchados alrededor de 20 horas (ahí es nada).

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La IA enemiga es de las mejores que hemos visto, analiza el espacio e intenta flanquearnos. Por su parte, la IA aliada sigue los mismos pasos: en los combates Ellie salta a la yugular o usa un ladrillo para distraer a los enemigos; pero flaquea en los momentos de sigilo, circulando por el campo visual enemigo sin que este se percate de su presencia. Esto es más un detalle estético, puesto que responde al hecho de no querer castigarnos por algo que no hemos causado nosotros y, hasta cierto punto, resulta comprensible si nos paramos a pensar en lo doloroso que sería que nos descubran por este error del compañero, aunque ciertamente afea el resultado. Todavía queda camino por recorrer en busca de esa fórmula que resuelva el complejo algoritmo de la IA aliada.

A nivel técnico ya sí que podemos afirmar que Playstation 3 ha tocado techo. Naughty Dog exprime al máximo las capacidades de una consola que, francamente, no se le ha sacado un buen provecho (siempre porteando juegos de una consola técnicamente inferior para abaratar desarrollo).

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Los entornos naturales y la ambientación creada es de lo mejor que hemos visto en su temática. Con un diseño arquitectónico de las distintas edificaciones y casas sobresaliente, cada una con su propia personalidad en términos de decoración y llenas de detalles. Todo está hecho con un gusto exquisito y harán que paremos a deleitarnos con esas maravillosas vistas. Todas y cada una de las ciudades que visitaremos son de verdadero órdago, zonas abandonadas consumidas por la naturaleza y el vandalismo humano que emanan esa atmósfera típica de largometrajes como 28 días después, Soy Leyenda o la serie de moda de la actualidad, The Walking Dead. El trabajo con la iluminación, heredero directo del sistema creado en Uncharted 3, es absolutamente impresionante y sustenta buena parte del peso en conseguir esa ambientación que comentábamos. Por no mencionar los modelados de todos los personajes, tanto principales como secundarios, su expresividad, o sus increíbles y realistas animaciones (adaptadas a cada entorno y situación, por cierto). Un apartado absolutamente PERFECTO, realizado con esfuerzo y un mimo enfermizo que pocas veces hemos visto a este nivel.

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El trabajo de localización es simplemente maravilloso, y no solo nos referimos al doblaje a nuestro idioma (de un nivel sobresaliente, como todos los trabajos de SONY), sino a los otros cinco que hay. Así es, el juego nos permite seleccionar el idioma con el que deseamos jugar (y los subtítulos), pudiéndolo jugar en versión original subtitulado o directamente doblado. Todo un detallazo digno de admiración y de agradecer, tan sólo empañado por esa diferencia de volumen en los diálogos ingame respecto los vídeos. La minimalista Banda Sonora compuesta por Gustavo Santaolalla sustenta la otra parte del peso a la hora de crear esa fantástica ambientación. Por último tenemos los efectos de sonido, también de lo mejor que hemos oído en un videojuego: las armas de fuego son ruidosas y contundentes, decenas de sonidos para cada movimiento (por ejemplo, el mismo disparo no suena igual en un pasillo que en campo abierto, así como los jadeos o pisadas de los personajes), los espeluznantes sonidos de infectados y chasqueadores, o para colmo el cambio de registro que suponen los momentos debajo del agua. Un apartado verdaderamente cuidado.

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Historia, ambientación y sus personajes
Duración y profundidad
Esa magistral fórmula survival-action
Apartado técnico de órdago, lo mejor de esta generación
Dotar de credibilidad a la acción del tiroteo
Soberbio trabajo de localización, con cinco idiomas para seleccionar
Gran libertad de acción en los enfrentamientos

Deberían solventar esa diferencia de volumen en los diálogos del juego respecto los vídeos

VALORACIONES

The Last of Us es una experiencia inmersiva y recomendadísima para cualquier aficionado al mundo del videojuego. Un título con una naturalidad y realismo absolutamente increíbles, que logra que te involucres en su historia y te preocupes por unos personajes cuyas razones y motivaciones justifican sus acciones (esa difusa línea entre el bien y el mal). Son tantos los detalles de esta obra que enumerarlos nos llevaría mucho tiempo y lo mejor es descubrirlos uno mismo. Sin embargo, sus mayores logros son recuperar una fórmula que creíamos olvidada y dotar de credibilidad a una metodología y temáticas tan explotadas.

Puede que Naughty Dog no revolucione nada pero nos recuerda que las armas matan y que cada bala es necesaria, nos obliga a recular y establecer bien la estrategia para salir airoso de esta fantástica y maravillosa aventura cuyo trasfondo es la supervivencia, la historia de Joel y Ellie.

Sin duda el estudio californiano firma su mejor trabajo hasta la fecha, un juego creado para disfrutar y saborear cada momento. En definitiva, una auténtica OBRA MAESTRA de la industria del videojuego y uno de los mejores juegos de esta generación.

 

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Acerca del Autor

Técnico informático titulado y veterano jugón desde tiempos ancestrales. Empezó sus andanzas con un MSX SONY HIT-BIT que le regalaron sus padres a la temprana edad de 6 años y la Atari de su primo. Posteriormente vinieron la NES, con la que pasó sus mejores momentos junto con su hermano, SuperNes, MegaDrive, N64, Dreamcast, etc., hasta las actuales de nueva generación (PS3, 360 y Vita). Administrador de esta humilde morada y coleccionista enfermizo de videojuegos retro

6 Comentarios

  1. Sergio July 17, 2013 a las 4:51 pm

    Buass… después de un rato leyendo, solo puedo decir, pedazo de análisis que te has “currao”.

    Pedazo de juego, ya era hora que sacaran algo que parece que merece la pena.

    Un saludo!

  2. Darth Ka July 17, 2013 a las 11:32 pm

    Naughty Dog nunca defrauda, esperando ya un proyecto de PS4.

  3. Dani July 18, 2013 a las 7:25 am

    Para mi el mejor juego del año, sin ninguna duda. Estos de naughty dog son los putos amos. Es un juegazo como la copa de un pino
    Muy buen análisis

  4. Joan July 21, 2013 a las 9:47 am

    Genial el análisis. Sin duda es uno de los mejores juegos de esta generación
    grande SONY y aún más grande Naughty Dog

  5. Cole July 29, 2013 a las 7:42 am

    Menuda pasada de juego y pedazo análisis señores
    Todo, absolutamente todo me ha gustado de esta obra maestra de Naughty Dog, que todo lo q tocan lo convierten en oro puro
    Juegazo de compra más que obligada

  6. Lluis October 3, 2013 a las 1:50 pm

    El mejor juego de esta generación, y PUNTO

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